colaboración entre familias y escuelas infantiles

¡Sigamos haciendo piña!

Hacer piña entre las familias y la escuela infantil es esencial para el desarrollo integral de los niños y niñas. Esta colaboración estrecha asegura la coherencia en las estrategias educativas y de crianza, proporcionando un entorno seguro donde nuestros pequeños y pequeñas puedan experimentar y crecer con tranquilidad y confianza. En el artículo de hoy profundizamos un poquito más sobre este tema, apostando por una buena comunicación entre familias y escuelas.

Una responsabilidad compartida

Como sabemos, las familias y las escuelas infantiles comparten la responsabilidad de la educación de los niños y niñas, por lo que una buena comunicación entre ambas partes es totalmente esencial.

Con el paso del tiempo, la percepción de las familias ante el rol de los maestros y maestras se ha modificado según la tendencia educativa y los intereses de cada parte. Si bien antiguamente los roles y funciones de las dos partes estaban muy marcados, estos se han ido difuminando con el tiempo, llegando a crear malestar y problemas.

La transparencia en los roles y funciones de ambas partes ayudará al desarrollo de nuestros pequeños y pequeñas. Sabemos que el primer agente educativo de los niños y niñas es su familia, especialmente sus mamás y sus papás; por lo que el primer lugar de experimentación y aprendizaje es el propio hogar. En las escuelas, se refuerza y potencia aquello que ya han aprendido en casa, además de desarrollar nuevas habilidades y conocimientos. Esta sinergia entre el hogar y la escuela es crucial para asegurar que los y las peques reciban una educación integral y coherente. La colaboración y comunicación abierta entre familias y escuela permite identificar y atender las necesidades individuales del niño o la niña, creando un entorno seguro y de apoyo que fomenta su crecimiento emocional, social y cognitivo.

Cuestión de expectativas

Para Maestre (2009), la colaboración entre familia y escuela estará influenciada por las expectativas que tenga la familia sobre la escuela. Estas expectativas varían en función de la sociedad, pero también en función de la etapa educativa que nos corresponda. En Educación Infantil, según la autora, se pueden definir tres tipos de expectativas principales:

  • Expectativas asistenciales. Aquellas correspondientes a las familias que tienen la necesidad de dejar a sus pequeños y pequeñas en la escuela y se conforman con que estén bien atendidos y cuidados, que el centro sea cercano al domicilio y que los horarios ofrecidos sean compatibles con sus necesidades.
  • Expectativas educativas. Si bien quizás también tienen una necesidad de cercanía con la vivienda y horarios compatibles con sus necesidades; las familias que tienen expectativas educativas son aquellas que son más conscientes de la importancia educativa de los niños y niñas durante esta etapa y son exigentes con las posibilidades educativas, persiguiendo el desarrollo integral de sus peques.
  • Expectativas mixtas. Aquellas familias que incluyen características educativas entre las asistenciales.
    Según Epstein, es en la etapa de infantil, dónde las familias y la escuela aprenden a respetarse y apoyarse mutuamente en todo lo relacionado con la educación de los niños y niñas. En esta primera etapa, la conexión entre escuela y familia establece y fortalece el desarrollo cognitivo, personal y social de los y las peques y les prepara para la gran aventura que es aprender.

¡Lo importante es participar!

Con el auge de las nuevas tecnologías y la normalización de diferentes medios de comunicación, la participación directa y presencial de las familias ha caído en picado. La mayoría prefiere comunicarse de manera digital (mediante mensajes de texto, correos electrónicos o redes sociales) a asistir a reuniones presenciales. Aun así, y especialmente en la etapa de infantil, es conveniente establecer una comunicación directa, presencial y poder estrechar vínculos de confianza por el bien de nuestros niños y niñas, siempre que sea posible.

La colaboración estrecha entre familias y equipo educativo es fundamental para el desarrollo integral de los y las peques. Cuando una de las dos partes necesita comunicarse, es importante que pueda hacerlo de manera clara, sincera y con la seguridad de saber que será atendido de la mejor manera posible, por lo que delegar la comunicación o comunicarnos de manera exclusiva cuando se detecta un problema o algún conflicto, no es aconsejable. Nuestros niños y niñas tienen que ver que tanto en casa como en las escuelas pueden crecer y recibir apoyo para desarrollarse de manera libre y segura; tienen que ver que ambas partes trabajan conjuntamente y que existe una buena relación que les permitirá sentirse a gusto y seguros en todo momento.

Son muchos los estudios que se centran en los efectos benefactores de las familias en la escuela. Si bien es cierto que la mayoría se centra más en edades más avanzadas como la primaria y la secundaria, hay muchos beneficios que podemos extrapolar para la etapa infantil (García-Bacete, 2003).

  • Beneficios para los y las peques: mayor autoestima, conducta más adaptativa, mayor participación en las actividades del aula y de la escuela. – Beneficios en el equipo de maestros y maestras: mayor reconocimiento de
    sus habilidades y aptitudes por parte de las familias y, por lo tanto, mayor autoestima y mayor satisfacción con su profesión; además de que el equipo
    directivo pueda valorar más su desempeño como maestro/a y exista un mayor compromiso con la institución.
  • Beneficios en las familias: incremento en la comprensión de los programas escolares, mejora de la comunicación con sus peques, desarrollo de habilidades positivas con relación a la crianza, mayor valor a la importancia de la educación en los niños y niñas.

Además, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, la participación de las familias en la escuela se considera un ítem de la calidad educativa.

La comunicación efectiva

Crear una alianza con la escuela, en algunas ocasiones, no es sencillo. En un artículo anterior hablamos sobre la comunicación efectiva. Es decir, aquella que consigue una comprensión y acción por la parte receptora y, a la vez, implica la capacidad de escuchar y responder a las necesidades de la parte emisora. Te invitamos a leer el artículo, en el cual también vimos los beneficios que tiene la comunicación efectiva en nuestros niños y niñas, como la detección temprana de problemas o ser un refuerzo positivo.

Construyendo la base de su lugar seguro

El proceso educativo de nuestros niños y niñas se augura como un camino que les acompañará casi toda su vida, puesto que actualmente se considera importante la formación a lo largo y ancho de la vida. Por lo tanto, construir una base sólida en cuanto a la educación desde temprana edad les facilitará tanto su proceso de aprendizaje y su relación con el sistema educativo, como la manera de afrontar su día a día en el presente y en el futuro.

Además, una buena relación entre familias y escuela promoverá el sentido de pertenencia y comunidad que es beneficioso para nuestros peques, ya que les aporta seguridad. La cohesión entre ambas partes ayudará a los niños y niñas a adaptarse mejor a la escuela, desarrollar habilidades sociales y emocionales y les empoderará para afrontar retos educativos con una mayor resiliencia.

En cuanto a su bienestar emocional, hay estudios que apoyan la correlación entre una óptima relación entre escuela y familia con una mejor salud mental. Estar presente en la escolarización de nuestros niños y niñas les permite forjar su confianza, además de experimentar niveles más bajos de estrés y ansiedad.

Por otro lado, cuando los niños y niñas ven que su familia y su escuela, que son parte de su lugar seguro y de confianza, trabajan y colaboran de manera conjunta por su bien, les hace sentirse más seguros y valorados, hecho que fortalece su autoestima y bienestar emocional.

En definitiva, la colaboración estrecha y efectiva entre la escuela y las familias no solo proporciona una base sólida para el desarrollo educativo de los niños, sino que también construye un entorno seguro y de apoyo que es esencial para su crecimiento integral y bienestar a lo largo de sus vidas.

Autora: Laia Ruiz. Educadora Social.

Fuentes:

Epstein, J. (1992). School and family partnerships. Report nº 3. Center on Families Communities, Schools and Children’s Learning. Baltimore, Md.: Johns Hopkins Univ.

García-Bacete, F. J. (2003). Las relaciones escuela-familia: un reto definitivo. Infancia y Aprendizaje, 26(4), 425-437.

Maestre, A. (2009). Familia y escuela. Los pilares de la educación. Innovación y experiencias educativas, (14), 1-11.