Cada etapa educativa es esencial en la vida de nuestros niños y niñas, y la transición de una a otra se debe hacer con el mayor respeto y cariño posible. En el artículo de hoy vamos a hablar de las etapas educativas que nos conciernen en la infancia: infantil y primaria; y vamos a ver cómo podemos hacer que la transición de una a otra sea beneficiosa para nuestros peques.
Educación infantil
En España, la etapa de Educación infantil se contempla en dos ciclos según la edad de los y las peques, el primero de 0 a 3 años, y el segundo de 3 a 6. Normalmente, el primer ciclo suele desarrollarse en escuelas infantiles, mientras que el segundo ciclo se hace en colegios de educación infantil y primaria. Como sabemos, hay otras alternativas a los centros habituales, pero de eso ya hablaremos en otra ocasión.
En ambos ciclos de Educación Infantil se trabaja el desarrollo intelectual, social, afectivo, emocional y físico del niño y la niña, adaptándose siempre a la edad y maduración de cada peque. Los centros educativos optan por ofrecer entornos seguros y estimulantes, dónde los y las peques puedan explorar y experimentar con total confianza y tranquilidad. Así, el juego se convierte en la herramienta pedagógica por excelencia para fomentar el desarrollo integral de los niños y niñas.
Tal y como hemos ido hablando en diferentes artículos, la etapa de educación infantil es importantísima para el presente y futuro de nuestros niños y niñas. En esta etapa, se establecen las bases para el aprendizaje emocional, social y cognitivo, y les preparamos para vivir con confianza y autonomía. A lo largo de los dos ciclos, no solo se facilita la adquisición de las habilidades fundamentales comentadas con anterioridad, sino que también se fomentan valores como el respeto y la empatía, que serán clave para que los niños y niñas crezcan en un entorno en el que puedan construir relaciones saludables y contribuir al bienestar colectivo.
Educación primaria
Si la etapa de Educación infantil en España se clasificaba en dos ciclos, la etapa de primaria se clasifica en tres y cada una de ella tiene dos cursos académicos. Por lo tanto, las edades que comprenden la Educación Primaria serían de los seis a los doce años. En nuestro país, este es el inicio de la Educación Obligatoria; esto significa que es un derecho y una responsabilidad para todos los niños y niñas, sin importar su situación social, económica o cultural.
Durante esta etapa, los y las peques no solo adquieren conocimientos importantes, sino que continúan desarrollando habilidades sociales, emocionales y cognitivas, adaptadas a su edad, y esenciales para su crecimiento.
Además, en Educación primaria se trabajan diferentes competencias claves establecidas en la Recomendación del Consejo de la Unión Europea, adaptadas a los retos y desafíos del siglo XXI y al contexto escolar que compete, en este caso, la etapa de la enseñanza básica.
A continuación, señalamos las competencias trabajadas en Educación primaria:
- Competencia en comunicación lingüística.
- Competencia plurilingüe.
- Competencia matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería.
- Competencia digital.
- Competencia personal, social y de aprender a aprender.
- Competencia ciudadana.
- Competencia emprendedora.
- Competencia en conciencia y expresión culturales.
¿Qué dicen las cifras?
Según el Instituto Nacional de Estadística, en España, durante el curso 2021-2022 la escolaridad en centros educativos autorizados por la administración educativa aumentó tanto en el primer ciclo de infantil (0 a 2 años); tanto como en niños y niñas de dos años.
Además, según el Informe “Educación y atención a la primera infancia”, realizado por el Gobierno de España (2025), España es el noveno país de Europa con mayor tasa de escolarización en este nivel educativo. Tanto es así que, actualmente, supera el objetivo comunitario del 45% de infancia escolarizada de la Agenda 2030.
Infancias, profesionales y familias ante el cambio
El paso de Educación Infantil a Primaria es un momento importante en la etapa vital de nuestras infancias. Niños y niñas viven su primera transición educativa y, sólo con el tiempo, podremos saber cómo les afectan estos cambios.
Son muchos los autores y autoras que investigan cada vez más este salto de etapas, por lo que hay diversas posturas ante este tema: para algunos, las transiciones educativas son cambios drásticos para los niños y niñas, puesto que supone una ruptura de aquello conocido para adentrarse a una realidad (espacio, personas y contenido) desconocido y, probablemente, muy distinto. Otras teorías apoyan el hecho de ser un gran cambio, y remarcan la necesidad de nexos entre las etapas para que niños y niñas puedan transitarla de manera respetuosa y exitosa.
Sea como fuera, para que una adaptación sea respetuosa y exitosa, se deben tener en cuenta diversos factores:
- Los agentes implicados. Poder escuchar a los tres agentes de manera activa y facilitarles canales de participación, nos ayuda a descubrir cómo viven esta situación todos los agentes y nos permite poder intervenir, si es necesario.
Infancias: Sabemos que la Comisión Europea tiene como principal criterio de admisión la edad, por lo que se supone que tienen un desarrollo y madurez adecuado a
la nueva etapa. Aun así, los niños y niñas son el centro de todo, por lo que su opinión y sentimientos han de ser validados. ¿Tienen miedo ante el cambio?, ¿muestran ilusión?, etc.
Profesionales. Los y las docentes de cada etapa educativa viven de diversas maneras estos cambios. Muchas expresan el vínculo tan intenso que se establece con las infancias después de dos o tres años de Infantil, y todo lo que remueve el hecho de dejarlos ir siendo “tan pequeños y pequeñas”. Por otra parte, se valora el hecho de poder hacer coordinaciones y comunicaciones entre el antiguo equipo docente y el nuevo.
Familias. Es un agente muy importante para determinar el éxito en la transición, puesto que serán quienes acompañen a las infancias de una etapa a otra. La vivencia de cada familia es diferente, por ejemplo, hay familias que viven este paso como un duelo de la “etapa bebé” a la “etapa niñez”.
- Entender cada etapa así como su continuidad. Es decir, debemos entender que cada etapa está diseñada para el momento vital de cada peque, por lo que se adecua a las necesidades de los niños y niñas de ese momento. Aun así, especialmente en el último y primer año, debe haber una continuidad y una articulación para que la transición sea más amable con la infancia.
- Formular buenas prácticas vinculadas a la transición. Vivir el cambio de una manera positiva y tener una actitud proactiva ayudará al cambio de etapa. Poder brindar confianza y seguridad a nuestros niños y niñas y capacitarles en este cambio, les facilitará mucho a la hora de adaptarse. Para ello, podemos buscar estrategias como leer algún cuento sobre el tema, visitar el nuevo colegio y sus alrededores de manera frecuente, quizás hablar con otros niños y niñas, etc.
Para acabar…
El paso de Educación Infantil a Educación Primaria marca un cambio importante en el desarrollo educativo y emocional de los niños y niñas. Poder acompañar a todos los agentes implicados, especialmente a las infancias, es crucial para garantizar su bienestar, fortaleciendo su confianza y motivación hacia el aprendizaje, y sentando las bases para que la experiencia escolar sea enriquecedora y significativa.
Autora: Laia Ruiz, Educadora Social. Fuentes
Castro, A., Ezquerra, P. y Argos, J. (2012). La transición entre la Escuela de Educación Infantil y la de Educación Primaria: perspectivas de niños, familias y profesorado. Revista española de pedagogía. Año LXX, nº253, 537-552.
Eurydice (2019). Cifras clave de la educación y atención a la primera infancia en Europa. Comisión Europea.
Eurydice (2025). Datos clave sobre la educación y el cuidado de la primera infancia en Europa. Comisión Europea.
Featherstone, S. (2004). Transiciones suaves. Mundo infantil, 104 (3919), 14-15.
Instituto Nacional de Estadística. Tasas de escolarización por edad en niveles no obligatorios.


